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‘The Newsroom’ se despide: buenas noches y buena suerte


Después de tres temporadas ‘The Newsroom‘ llegó a su fin y como dice el refrán, ‘a la tercera va la vencida’. La serie supo enderezar su rumbo y mejoró notablemente después de una segunda temporada bastante floja.

What kind of day has it been fue el título escogido por Sorkin para poner punto final a la serie y también a su etapa televisiva, el mismo que ya utilizó para acabar la primera temporada de ‘The West Wing, la serie que le consiguió un nombre y lo elevó hasta el olimpo de los guionistas de Hollywood, consiguiendo trabajar junto a David Fincher en ‘The Social Network’pero, por mucho que le pese, marcó un nivel al que todavía no ha conseguido volver.

Y es que, pese al gran nivel de ‘The Newsroom‘ presenta ciertos fallos, especialmente si miramos desde una óptica periodística. Pero para poder entender esto habría que hacer un pequeño resumen de la serie.

La redacción a la que alude el nombre es la de ACN, una de las principales cadenas de la televisión estadounidense, cuyos servicios informativos, News Night, son tomados como un referente de calidad y objetividad, pero en los últimos años se está alejando de estos principios y ofreciendo contenidos con la única finalidad de conseguir más audiencia.

Afortunadamente, todo esto cambiará con la llegada de Mackenzie MacHale (Emily Mortimer), una conocida productora ejecutiva que tratará de devolver a la ACN a sus viejos tiempos, aunque para ello tendrá que lidiar con su expareja y presentador de informativos, Will McAvoy (Jeff Daniels). A partir de ese momento, la cadena solo emitirá noticias que sirvan de utilidad a su público y siempre buscando al menos tres fuentes que confirmen la autenticidad de la información.

Es el día a día de esta redacción en su particular lucha por hacer un buen periodismo lo que vemos en The Newsroom. 

Los toros se ven mejor desde la barrera

Pero es aquí también donde surge el principal problema de la serie. A la hora de tomar ideas para los capítulos, Sorkin decidió ‘copiar’ noticias que ya habían sido tratadas por medios de comunicación reales. Así, por ejemplo, en esta última temporada hemos visto el atentado de la maratón de Boston o la filtración de documentos clasificados.

Es muy fácil tratar estos temas una vez que han pasado y es mucho más fácil si lo único que tienes que hacer es escribir unas cuantas líneas de guion para unos periodistas ficticios, pero no tienes que sentarte delante de una cámara para informar o trasladarte hasta el lugar de los hechos para recabar información. Por este motivo, muchos han criticado a Sorkin por el carácter ‘moralizante’ de la serie, con unos personajes que se creen mejor que las personas reales.

Eso no quita que algunos medios puedan aprender de la ACN y de Will McAvoy. En España no nos vendrían mal medios que contrastasen la información antes de publicarla, que solo hablen de aquello que cumpla una función social y sea de utilidad para la audiencia, y por supuesto que sirvan para la máxima periodística de crear un cuarto poder que controle a los otros tres. Pero de ahí a crear un medio utópico (y ficticio) que se atreva a dar lecciones a los medios reales, hay un abismo.

Como ficción sí funciona

Pese a todo no debemos olvidar que estamos ante una ficción, posiblemente una de las mejores que hemos visto en HBO en mucho tiempo. El problema es que, alejada del hype de la crítica y carente de grandes escenas de acción, ha pasado desapercibida para el gran público. No saben lo que se pierden.

Diálogos rápidos, personajes principales bien definidos (no podemos decir lo mismo de los secundarios) y escenas que, si bien no están llenas de sangre o violencia, consiguen cortar la respiración, siendo el ejemplo más claro el discurso de Will McAvoy al de la serie y que sirvió para crear grandes expectativas sobre ella.

Puede que en el plano periodístico no funcione, pero sí lo hace como ficción, y lo hace de forma notable.

Don Quixote

Con esta dicotomía, ‘The Newsroom llegaba a su episodio final, ese que te puede hundir o convertir en un clásico.

En menos de una hora Aaron Sorkin resumió la esencia de todo lo que habíamos visto en tres temporadas: la lucha de unos periodistas por alcanzar un imposible, realizar un informativo de calidad y que cumpla un servicio público. Y todo ello con la sombra de Charlie Skinner y Don Quijote como fondo.

El personaje de Cervantes se hizo carne en el actor Sam Waterson, un loco que se lanzó a cumplir sus locuras, a pesar de que el mundo real estuviera en su contra; para ello se acompañó de su Sancho Panza particular, MacKenzie McHale, y se dispuso a luchar contra todos los molinos que encontrase en su camino. Y bien sabe Dios que lo logró.

What kind of day has it been‘ no fue el mejor final para la serie, y menos aún para una temporada tan prometedora como la tercera. Pero sí que fue un bonito, y necesario, homenaje a Charlie, una de esas caras ocultas que hacen posible la televisión pero que nunca reciben el reconocimiento que se merecen.

The Newsroom se despidió para siempre y con un halo de esperanza en la vida de todos sus personajes, no vendría mal un episodio que mostrase cómo les había ido en sus nuevos retos, pero nunca llueve a gusto de todos. Para ellos, y para todos aquellos que sueñan con hacer un buen periodismo, toca recordar una de las frases más emblemáticas de otro de los grandes Quijotes periodísticos, Edward R. Murrow: buenas noches y buena suerte. 

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