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‘Person of Interest’, una joya injustamente ignorada


Y así es, el título lo dice todo, es muy difícil encontrar gente que conozca esta serie, o que la siga regularmente. Todos aquellos que no lo hacéis, no sabes la gran producción que os estáis perdiendo. Esta entrada puede contener spoilers (pero no te asustes, no hay demasiados).

Lo reconozco, yo también fui de esos que empecé a ver la serie y vi que era otra serie más del montón, con capítulos, “auto conclusivos” y que no aportaba mucho más. Deje de verla a los pocos capítulos, pero tras leer un puñado de buenas críticas decidí darle otra oportunidad. No me arrepiento para nada de esta decisión.

La serie deja de ser una serie procedimental para tener una historia de larga duración que no defrauda en casi ninguno de sus puntos. Actualmente ha conseguido convertirse en una de mis series favoritas.

Conociendo ‘Person of Interest’: Así es la serie que no te puedes perder

Pero empecemos por el principio, esta serie de acción ambientada en el  Nueva York actual. Tras el atentado del 11 de septiembre, se creó un software capaz de ver cualquier cosa que ocurre en la ciudad, conversaciones de móvil, correos electrónicos, las cámara de la repartidas por la ciudad, …

El programa es capaz de procesar toda esa información y de discernir qué personas se van a ver implicadas en un acto delictivo. Esta máquina en manos del gobierno solo se interesa de los actos terrorista, desechando muchos casos de gente ordinaria. Para eso el creador de “La máquina”, Harold Finch (Michael Emerson), crea su propio equipo para salvar el mayor número de personas que el gobierno considera irrelevantes. Una vez que te crees esta trama, cosa que no es fácil,  empiezas a disfrutar de la serie en todo su esplendor.

Sus puntos a favor: La química de los personajes, los flashbacks, la comedia negra

Esta serie cuenta con grandes puntos fuertes a favor. Una de los más destacadas es la química que hay entre sus protagonistas. También es destacable, los buenos personajes secundarios, en los que destacaría a dos principalmente Elias (Enrico Colantoni) y el detective Fusco (Kevin Chapman). Pero sin duda, lo que más me hace disfrutar de cada uno de los capítulos es el uso (magistral) de los flashbacks, mostrándonos  todo lo necesario del origen de la máquina y el tono de comedia en algunos momentos incluso comedia negra (especialmente gracias a Jim Caviezel, Sara Sashi y Amy Acker).

Lo que más me gusta es lo bien planificado que parecen tener la serie. Frente a otras series que parecen que están construidas en base a una improvisación controlada y que va desarrollándose la trama en base a una idea inicial, que a veces llega rozar el ridículo, esta serie parece que todo lo tiene estructurado y pensado desde el principio. Y es un placer ver como todas las piezas van encajando a medida que avanza la serie con una precisión impecable.

La primera temporada nos muestra las piezas del juego

La primera temporada es a la que más la cuesta arrancar, intentando mostrarnos todas las piezas del juego, pero a partir de la segunda mitad es cuando la serie comienza a mostrarnos sus cartas y plantearnos una historia interesante y de largo recorrido.

La segunda temporada me sorprendió por lo bien que jugaban con las piezas que habían plantado en la primera temporada, usando maravillosamente a los personajes secundarios recurrentes, y aprovechando su falta de pretensiones para introducir un sentido del humor sutil que la acompaña perfectamente.

Pero la gozada ha sido a mitad de la tercera temporada, tras la muerte de uno de los personajes principales que es una muestra de talento por todas partes: un guión excelente, de 10, a la altura de las series más alabadas y unos actores maravillosos haciendo patente que son unos estupendos actores.

En la segunda mitad de la tercera temporada y hasta donde hemos visto de la cuarta, comienza lo que se ha denominado “la guerra de las maquinas” donde entra en juego una nueva máquina, llamada “Samaritano”  y que quiere destruir a la primera. En definitiva, una serie para pasar el rato más que dignamente, con talento y calidad, con la capacidad ocasional de generar destellos de la más absoluta genialidad que te dejan con la boca abierta ante la pantalla.

Por todo lo dicho anteriormente, podríamos decir que estamos una serie bien planteada, que comienza como una serie del montón, pero que a medida que va avanzando empieza a jugar con sus propias armas y de ser cada vez más entretenida y más interesante. Si aún no la veis, tendríais que dadle una oportunidad, estoy casi seguro que no os vais a arrepentir. Por favor, no ignoréis más esta joya que está pasando de puntillas por nuestro país.