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Linden y Holder se enfrentan a un sorprendente nuevo caso y a las consecuencias del caso del flautista, en la última temporada de ‘The Killing’


Después de muchas cancelaciones, y descancelaciones, Nexflix lanzó el pasado día uno la cuarta y última temporada de ‘The Killing’ en la que entre otras cosas, se han cerrado los flecos que han quedado sueltos de la tercera temporada.

Pero, como digo, nos solo se cierran los flecos abiertos del caso del flautista, es decir las posibles consecuencias para Linden y Holder de haber matado al comisario Skinner, también se investiga un caso, que para seros sincera, me ha sorprendido, sobre todo en la conclusión.

Un matrimonio y sus dos hijas aparecen muertos en su mansión. Kyle, el hermano mayor, que está en un colegio internado militar para jóvenes con problemas se convierte desde el primer momento en el principal sospechoso de Linden y Holder. La investigación descubre que Kyle no era precisamente el hijo preferido por sus padres, algo que se entenderá al final de la trama, lo cual refuerza las sospechas de Holder y Linden.

También descubrimos que Kyle sufrió acoso escolar en el internado. Y por ahí van las cosas. Y es que una noche queriendo demostrarle a sus compañeros lo que realmente es el odio, cogen el coche de la directora del internado, van a casa de sus padres y matan a toda su familia. Sin embargo, la directora del internado se pasa todo el caso protegiéndole, hasta el punto de que mata a sus cómplices ¿Por qué?

Muy sencillo, a mitad de la trama descubrimos que Margaret la directora del internado tuvo un lio con el padre de Kyle.  A partir de ahí, empiezas a atar cabos, hasta que hacia la mitad del último capítulo, las sospechas se confirman, ella es la madre biológica de Kyle, ¿entendéis ahora muchas cosas? A partir de ahí, solo queda una grandiosa escena de Linden con Kyle donde le confiesa que recordó todo, y es cuando descubrimos que fue él.

¿Y respecto al caso del flautista? Reddick empieza a investigar la desaparición de Skinner cuando la hija acude a él desesperada, metiéndole además cosas en la cabeza contra Linden. Poco a poco Reddick empieza a componer el puzle hasta que descubre los cuerpos de Skinner y las otras chicas en el lago en el final del cuarto capítulo.

Para el final del quinto Reddick le ofrece un trato a Holden, que espera una hija con su pareja, trato que sabemos en el último y sexto capítulo que rechaza. Una vez el caso de la familia está resuelto, una Linden que lleva toda la temporada soportando la tensión de lo que hizo mientras investiga el otro caso, confiesa el asesinato.

Sin embargo,  y gracias al alcalde Richmond, la cosa queda en nada, básicamente para encubrir el hecho de que Skinner era el flautista, sin embargo vemos como Linden deja la placa encima de la mesa de la sala de interrogatorios y después la vemos dejar su casa con maletas.

En la siguiente escena, y pese a que no haya el famoso cartelito, debieron pasar unos 4 o 5 años, y es que vemos como Holder acompaña a coger el bus escolar a una niña de unos cuatro años. También vemos como se está haciendo cargo de un centro de alcohólicos anónimos. Y vemos como Linden lo va a visitar.

A partir de ahí, se fastidian cuatro temporadas de televisión en diez minutos, y es que señores de Netflix, The Killing no es Bones, ni Castle (por mucho que personalmente me gusten las series policíacas con esa tensión sexual entre los protagonistas en las que desde el minuto uno se sabe que van a acabar juntos).

Y es que Holder y Linden tienen una conversación cargada de tensión sexual no resuelta, sobre todo cuando ella vuelve ese mismo día por la noche, para terminar la serie con una imagen (que quitando el beso, que no lo hay en ’The Killing’) personalmente me ha recordado a la tierna, y llena de sentimientos despedida entre DiNozzo y Ziva e TelAviv en el último capítulo de Cote de Pablo en ‘NCIS’.