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Análisis del capítulo piloto de ‘Outlander’: Claire emprende el viaje que cambiará su vida


Una misma mujer en dos épocas distintas de la historia. Dos hombre que la acompañan en su camino. Un amor con el que descubrirá la pasión y crecerá en su corazón. Más o menos puede ser un resumen de la novela de Diana Gabaldón (los que leyeron el libro estarán de acuerdo) y es lo que nos espera en capítulos de ‘Outlander’ la nueva serie de Starz.

El capítulo piloto es un viaje más allá de la razón, más allá de la lógica. Dos realidades diferentes, pero igualmente de crudas y violentas. Acompaña a Claire en su viaje al pasado mientras repasamos el capítulo piloto.

Después de la II guerra Mundial, Frank y Claire Randall retoman su vida como el joven matrimonio que son. La guerra los mantuvo separados durante cinco años en los que solo se han visto diez veces. Pero detrás de las sonrisas, las miradas, los besos, hay un inmenso abismo que los separa. No son los mismos, la crueldad de la guerra los cambió, son personas diferentes que aparentan que nada ha cambiado.

 

 “Una segunda luna de miel” los lleva a Escocia donde Frank sigue la pista a uno de sus antepasados, ya que está reconstruyendo su árbol genealógico. Una afición, la genealogía, que lo mantiene ocupado, pero también un tanto alejado de su esposa. Llegan muy cerca de la famosa noche de las brujas, Samhain, una fiesta que se remonta a un vieja celebración pagana. Escocia, esa tierra llena de leyendas, personajes históricos y míticos, tierra de superstición y magia envuelve al joven matrimonio. Claire se entera por la lectura de las hojas de té que hará“…un viaje”. Lo más extraño se encuentra en las líneas de su mano, bifurcadas, rotas en pequeñas piezas que le señalan… dos matrimonios…”. Frank se enfrentará al fantasma de un viejo highlander. El viaje los llevará a perderse por los restos del castillo Leoch, donde Claire sentirá que ella ya estuvo allí.

 

Esa noche, de madrugada, van hasta el círculo de piedras conocido como Craigh na Dun, para presenciar un rito celebrado por mujeres druidas. Claire se asombra, el baile, la bóveda celeste iluminada por la luz de las estrellas, acompañan las danzas del grupo de mujeres hasta que el astro rey se levanta y su luz despeja la oscuridad reflejándose en la piedra más grande. Lo que nadie sabe es que la magia, el destino y la rueda del tiempo están en funcionamiento. Claire volverá sola al lugar, la culpa la tendrá una planta. Cuando por curiosidad se apoye en la gran piedra su mundo desaparecerá.

Aturdida, dolorida, asustada en parte, irá hacia un coche que ya no está. La inmensidad de la espesura de la vegetación hará que se sienta más perdida si cabe. Los casacas rojas disparan, otro grupo de hombres también bajo algún grito de guerra extraño. Sin saber qué es lo que ocurre a su alrededor, comenzará a correr hasta que tropieza con un hombre que… “¿Frank?” Sí, es muy parecido, pero sus rasgos, su mirada, pero su rictus no son los de su esposo, “Usted no es Frank”. Claro que no, es el antepasado del que tanto a oyó hablar, Black Jack, Jonathan Randall, capitán de los casacas rojas. Un hombre sin escrúpulos, sin alma. Vivirá en sus propias carnes las malas intenciones de este hombre que tanto idolatraba su marido, pero alguien, un escocés, la salvará, bueno la raptará según ella.

 

El escocés la llevará a una pequeña cabaña donde se encontrará con más. Todos están esperando a Murthag, pero la sorpresa es mayúscula cuando la ven aparecer a ella. Dougal, el cabecilla de todos ellos, un hombre alto entrado en cierta edad, comenzará a hacer preguntas, Claire con el miedo en el cuerpo todavía y en un intento de sobrevivir miente utilizando su apellido de soltera. Si Randall no la creyó, este viejo highlander tampoco lo hará. En ese grupo hay un herido, un joven con el hombro dislocado. Jamie es su nombre. Viendo que lo pueden dejar con un brazo inútil, Claire se hará cargo de la situación. Los hombres vacilarán pero Dougal, viendo la intensidad con la que la muchacha habla, le da un voto de confianza.

Su experiencia como enfermera durante la II Guerra Mundial granjeará, en cierto modo, que Dougal la respete, pero no impide que llegado el momento la amenace. Pero no así el resto de los hombres, ya que cuando pide un cinturón a uno de ellos levantará ciertas risas, hasta que Dougal le obliga a hacerlo. Los hombres y ella emprenden el viaje. Ella irá a en el caballo de Jamie. Un joven pelirrojo, fuerte, alto con unos inmensos y preciosos ojos claros. La conexión entre ellos es inmediata. Otra vez la fuerzas del tiempo, el espacio y el destino harán que en ese viaje sean inseparables.

Durante el trayecto son muchas las veces que su mente vuelve a junto de su marido, pero será cuando vea el pico de una montaña cuando las palabras de Frank vuelvan a su mente: emboscada, ingleses, escoceses. Alertará a Jamie que, viendo en el ojos de la joven la verdad de sus palabras, avisará a Dougal. Lo que menos esperan es que ella acierte. Jamie, viendo que con ella montada en el caballo y a falta de un brazo, no puede luchar, la tira. Claire, viéndose liberada correrá, pero no muy lejos. “¿Te has perdido?Le pregunta Jamie casi haciendo alarde de su sentido del humor (aspecto del personaje que irá progresando adecuadamente). Asustada de nuevo y sin saber que responder, Claire le llama la atención sobre su hombre dañado, que ahora está un tanto sangriento. Comenzará así la primera de sus disputas, el dice sí, ella no, si yo soy testaruda yo soy más que tú. “Te cogeré y te cargaré sobre mi hombro” la amenaza él viendo que es la única manera que tiene de someterla. “… supongo que eso significa que vienes conmigo”. Una frase que Jamie no tendrá que volver a utilizar.

Haciendo alarde de su fortísimo carácter y demostrando que aunque él haya consigo lo que pretendía, ella no será un rehén sumisa. “Siempre puede curármelo otra vez” fanfarronea Jamie. Y será tal cual la realidad, porque el guapo y atractivo highlander está herido. Caerá del caballo y se descubrirá que lo han disparado. Claire, enfadada consigo misma, con el mundo, con los ingles, los escoceses y, sobre todo, con el “idiotade Jamie por no decir nada, utilizará una palabras tan simples como “desinfectar … gérmenes … yodo..” etc, pero desconocidas en la época.

Su enfado irá a más, por lo que soltará todo tipo de palabras malsonantes que dejará a todos los hombres alucinados: “Nunca había escuchado a una mujer usar ese tipo de lenguaje en mi vida” dice Dougal después de que Claire le regale un bonito piropo a Jamie: “Maldito bastardo”. Se puede decir que es la parte más divertida del capítulo, ver como los escoceses no mueven ni un pelo ante semejante mujer tan mal hablada. Pero la cosa no queda ahí: “…te estrangularé” le dice Claire a Jamie. Ella lo ayudará a levantarse, sus manos se unirán como revelando lo que ocurrirá en el futuro sin ellos saberlo. “Gracias, Sassenach” le dice Jamie. No es sólo un simple agradecimiento, no son solo palabras. Es lo que siente, por lo que lo dice y lo expresa en alto mirándola fijamente a los ojos. “Sassenach” es el sobrenombre con el que él la bautizará.

El viaje la llevará al castillo Leoch, donde su mente regresará a la vida que ha perdido: “¿Cómo puedo recordar algo que aún no ha pasado?” Se pregunta así misma sabiendo que su viaje no ha hecho más que comenzar, pero tiene un sólo objetivo: regresar.


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