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Análisis del capítulo 2×04 de ‘The Fall’: Paul y Stella, las dos cara de la verdad


Strangler“, en español “estrangulador”: así se titula el cuarto capítulo de la segunda temporada de ‘The Fall’. El estrangulador es un breve resumen de lo que está ocurriendo entre Paul Spector y Stella Gibson.

¿Quién estrangula a quién? ¿Quién ganará esta partida? Son algunas de las preguntas que nos hacemos tras todo lo acontecido en el capítulo anterior y que hoy tendrán respuesta.

Abatida, nerviosa, asustada también está Stella, aunque aparentemente muestre tranquilidad, pero como se suele decir: la procesión va por dentro. Observa como su habitación de hotel es un hervidero de agentes tomando pruebas, sacando sus enseres personales, después de que el sujeto al que quiere darle caza entrara en su habitación y asaltara su intimidad.

 

Por su parte Paul se siente triunfador. Cada vez está más cerca de Stella y tiene con él un pedacito de ella por las fotos que tomó de su diario personal. Sonríe, ahora puede estudiar a esa mujer inglesa, altiva e inteligente. Además, ha presenciado una jugosa conversación – discusión con uno de sus superiores. La victoria se refleja en su cara.

La Pesadilla de Johann Heinrich Füssli, pintado en 1781, es el cuadro que Paul ha dejado como salva pantallas en el portátil de Stella. Así es como se puede definir estas horas en la vida de la investigadora, porque no sólo está sufriendo por ese “asalto” que ha vivido, sino que el día tampoco le traerá nada bueno. Necesita un ordenador porque el suyo está “en una bolsa de pruebas” es lo que dice a Rick sin dar más explicaciones. Dentro de todo lo malo, de todo el caos, hay buenas noticias. Se sabe la zona exacta en la que Spector robó el coche y cuándo: “la mañana siguiente de la llamada telefónica (…)“, además un lugar cercano a donde se encontró la carcasa del móvil de Rose. Algo que nos llama la atención es la ropa de Stella. Es cierto que el negro es un color predominante en su vestuario, pero siempre lo rompe con el color claro de una de sus camisas de raso. En esta ocasión va vestida de negro, de luto, porque siente que parte de su vida ha muerto víctima de Spector.

 

Paul sigue viviendo en la tranquilidad que le proporciona la victoria nocturna. Tras una merecida ducha, escucha como la pequeña Katie y su amiga cantan a dúo. La observa, hay algo en ella que le llama la atención. Sí, es una adolescente que para su edad es demasiado guapa y atractiva. En su belleza se puede vislumbrar la mujer que será en un futuro no muy cercano. No puede dejar de mirarla. Pero a simple vista hay un problema, algo que la aleja de sus manos, es rubia. A él no le gustan las rubias. Llevado por la curiosidad mira su canal de youtube y descubre que es morena, por lo que la joven vuelve a estar en sus manos. Desde el comienzo de temporada, Paul sólo observa a las mujeres, convirtiéndolas en potenciales víctimas. No las toca, sólo mira porque sabe que tiene a la policía pisándole los talones.

Tengo que hablar contigo de lo de anoche” de este modo irrumpe Burns en el despacho de Stella, pero lo que él no sabe es que su antigua amante no está para disculpas ni monsergas, así que lo interrumpe y le muestra las imágenes en las que se ve a un individuo entrar en su habitación. Cuando ella termina las explicaciones y le muestra el lugar exacto en el que Paul estuvo escondido, Burns sólo es capaz de decir: “así que me oyó” una reacción que sienta muy mal a Stella: “Olvídate de tus propias vergüenzas por un minuto“. El egoísmo hace acto de presencia, porque Burns también se siente expuesto a ese individuo. Pero si recordamos el capítulo anterior, mientras ella le hacía las curas a Jim en la nariz, tras el golpetazo que le dio, él le contó la historia de un pederasta, por lo que Stella está convencida que “te referiste a Spector por su nombre“, de ahí su otra certeza “sabe que estamos tras él“. Pero hay más, la cosa no se queda ahí. Como hizo con todas sus víctimas, o al menos con algunas, “leyó mi diario de sueños” una declaración que deja a Burns boquiabierto, no acaba ahí la cosa “dejó una nota para mí“. Lo peor de todo es que la información contenida en ese diario “es personal. Y ahora lo he perdido, requisado como prueba“. Lo que la sorprende es como “la vida moderna es toda una mezcla terrible de voyeurismo y exhibicionismo“, para terminar diciendo que “mi diario es privado“, algo que ha dejado de tener importancia. Continúan hablando y él le dice que a lo que venía era a disculparse, porque nadie le había advertido nada de lo que ella le contó. Stella no necesita sus disculpas porque lo ocurrido entre ellos la noche pasada se ha convertido en una nimiedad.

Todas las personas relacionadas con Spector están vigilados y son seguidos por la policía. Siguen cada uno de sus pasos. En esta ocasión vemos a Katie con su amiga, quien la interroga por la noche anterior. Una noche que ha pasado haciendo algo, no tenemos muy claro qué, con Paul. Hay pruebas, la chica lo grabó, pero también es cierto que hace pensar que pasó más de lo que pudo pasar.

Sally – Ann intenta continuar con su vida. El centro de su mundo son sus hijos y el pequeño que está por nacer. Pero Livy añora a su padre y ella lo sabe. Los niños nunca han estado tanto tiempo separados de Paul. Él siempre ha estado con ellos. La distancia les está afectando. Livy comienza hablar con su madre de su padre con el que quiere casarse, pero Sally dice “Ya está casado conmigo. Está cogido” esta frase es muy significativa, porque nos demuestra que sus sentimientos por su marido no han cambiado a pesar de su supuesta infidelidad. Lo quiere y, como sus hijos, lo añora y lo necesita a su lado. Pero su propia hija le cuenta lo que ve: “pero si no le quieres…la respuesta que le da provoca en su pequeña otra herida que la hace sufrir un poquito más, así lo demuestran los dibujos que pinta. Decide llamarlo, pero como siempre nunca lo localiza. Le deja un mensaje en el buzón de voz. Agotada por la aptitud y actitud de Paul, Sally revisa el correo del día, sin darse cuenta ya sabe el paradero de su marido.

 

El equipo de Gibson no sólo vigila a la gente de Spector, sino que también comienzan una exhaustiva investigación sobre él. Le comentan en donde trabajó hasta el momento, como también el altercado con James y Elizabeth Tyler. Cuentan como Paul ayudó a ese mujer a denunciar a su marido por malostratos. Relatan toda la historia. Stella escucha, pero está con la mente en otra parte. También le cuentan como actuó, cuando su jefe (el de Spector) le llamó la atención por la visita no concertada que le hizo a Elizabeth, donde la “imitación” fue lo que utilizó Paul en contra de su jefe. “Consejero autónomo” esas dos palabras conectan una parte del cerebro de Stella. Le había llegado la información de que la chica, la víctima que todavía continúa hospitalizada, recibió la visita de un consejero, ¿será él? Se pone en marcha sin pensarlo y descubre que sus sospecha son ciertas, Spector es el consejero. Se marcha al hospital para mantener a la chica a salvo y le dice a la agente que vigila a la víctima que “no permitas que Spector la vea bajo ninguna circunstancia“.

El hospital esta completamente vigilado, cuando Spector haga acto de presencia todos los sabrán. Stella entra en la habitación y despacha rápidamente a la peluquera que Paul le envío a Annie. Él llega al hospital para volver a ver a Annie. Stella la esconde en el cuarto de baño, pero la chica ya está está asustada. La agente que vigila la puerta de la habitación no le permite el paso porque “está recibiendo tratamiento para su garganta“, Paul ve la habitación vacía, se da cuenta de que al algo raro está pasando. Lo que no entiende es como a la peluquera le dijeron por teléfono que la cita se había cancelado y a él nadie le dijo nada (algo que él mismo hace creer). Sus sospechas aumentan, algo no va bien. Nadie debería subestimar la inteligencia de Paul, ni tan si quiera Gibson y su equipo.

Lo que menos espera es que al salir del hospital se encuentre con su mujer que, aunque parezca lo contrario, va a buscarlo. La sorprende verla ahí y su respuesta: “abrí una carta dirigida a ti confirmando tu cita“. Lo que oye no le gusta nada “¿ahora abres mis cartas?Pero se fija que a su alrededor hay gente cuanto menos sospechosa, un tanto rara, con maletas, maletines. Sigue observando y se da cuenta que lo vigilan y una palabra le viene a la mente “familia”, por lo que le pregunta a su mujer: “¿dónde están los niños?” Tras confirmar su paradero se van.

 

Stella sale con la chica del baño. Aturdida Annie apenas comprende nada. Cuando confirma que Spector se ha ido su móvil suena y todas sus esperanzas se desvanecen. Han encontrado un cuerpo en el bosque. Se trata de una mujer joven de unos treinta años. Cuando pregunta por la causa de la muerta “se habla de una posible ligadura“, para ella la respuesta es clara, por estrangulamiento. Pero antes de personarse en el bosque, debe aclarar la situación con la víctima. “Una de tales personas es tu terapeuta” le dice Stella a Annie cuando le explica que lo están investigando. No da crédito porque él “me hizo sentir mejor conmigo misma“, Stella indaga más y descubre que sólo con una vez Paul “ha resultado de más ayuda que nadie“, además que “parecía… sólo escuchó. Fue casi como un espejo. Parecía que me veía reflejada en él de alguna forma. No me juzgó“. Stella le explica que no debe contarle nada a nadie sobre él. Esas palabras asustan a la joven.

 Con lo que nadie cuenta es que la mente bloqueada de Annie despierte y recuerde que a su terapeuta lo vio en el local en el que ella estaba cuando perdió su carnet de conducir. La confesión acelera el cuerpo de Stella, porque si todo sale como ella quiere pronto tendrá a Spector donde ella quiere. Él, como si se tratara de Pulgarcito, fue dejando un rastro de miguitas de pan que ahora ella va recogiendo. Desde el coche llama a Jim y le dice que: “Lo tenemos“.

 

Dos agente van a hacerle una visita a Elizabeth Tyler. La mujer está un tanto temerosa, porque sabe que su marido tiene en la calle mil ojos (sus amistades). Los agentes la tranquilizan y comienza le interrogatorio sobre Paul Spector. Ella se abre contando las cosas que Paul dijo como que “la culpa siempre es del agresor, no de la víctima del abuso” y reconoce que él “no” la presionó para estar donde está (en una casa de protección). Ella sigue contando la historia que ya sabemos de la primera temporada. Cuenta que él la abrazó y que ella quería que ocurriera algo más. Los mismo agentes se acercan a ver a su marido, quien los recibe con muchas reticencias (en esta escena tenemos un paralelismo con la primera temporada, ya que cuando James va a casa de Paul, él lo recibe con una toalla enroscada a las caderas y con el torso descubierto). La situación se va complicando cada vez más, hasta que el hombre los echa de muy malas maneras. Además confirman que se trata de un hombre que pierde muy fácilmente la paciencia y los nervios, como que es muy violento.

 

Stella llega al bosque, allí están las personas que encontraron el cuerpo. Su móvil vuelve a sonar y le comentan que “tenemos permiso entrar en la casa de Spector. Inspección con intrusión“. Cerca de donde se encuentra el cuerpo conocemos al oficial al mando Tom Anderson, que la informa de todo hasta el momento. Parece muy perspicaz, ya que el informó que el cuerpo encontrado podría ser otra víctima más del asesino en serie. Pero comenzamos a ver cosas que no casan, no hay huellas de neumáticos y la chica está vestida. Todo es diferentes, ¿por qué? De momento no hay respuesta. Una moto se acerca, es la forense Reed, que viene a estudiar el cuerpo y es ella la que confirma que no se trata del cuerpo de Rose Stagg, porque el cuerpo de la mujer que están observando no tiene ninguna cicatriz de cesárea. Stella respira tranquila y deja al cargo de la investigación a Anderson. Pero antes del final del capítulo hará un movimiento sobre este nuevo personaje. Hablará con Estwood, para saber si hay posibilidades de que el detective Anderson pueda formar parte del equipo.

En la casa familiar de Rose, Stella le explica a Tom la situación y que si ve algo en la televisión que no haga caso, porque la chica que se encontró en el bosque no es su esposa desaparecida. Aunque había problemas en el matrimonio Tom está desesperado porque Nancy, la hija mayor de la pareja, no deja de hacer preguntas sobre su madre.

 

Mientras, Paul y Sally llegan a su destino. Sus hijos están en la celebración de cumpleaños de un amigo y hasta allí van seguidos por una patrulla policial sin que ellos lo sepan. Pasarán toda la tarde. Cuando los niños ven a su padre se alegran, sobre todo Livy que va corriendo a abrazarlo. Al mismo tiempo vemos algo curioso, la pequeña Katie tiene entre sus manos lo que parece un diario en el que tiene un retrato de Paul. Pero no es lo único que nos llama la atención, ya que tiene hecho un estudio bastante completo, gracias a la ayuda que le ofrece internet, de los asesinatos cometidos por el asesino en serie.

 

La policía llega a casa de los Spector. No llaman la atención en el vecindario, algo raro porque parecen un equipo que viene a exterminar algún tipo de plaga extraña. Ponen una cámara de vídeo para tener vigilada la casa. Recorren todas las habitaciones. Uno de los agentes toma fotos de lo que va encontrando, abre y cierra cajones de las mesitas de noches, cuando está en el dormitorio conyugal, y encuentra el dibujo original que aparecía marcado en el nota enviada por el asesino. Stella se alegra del hallazgo, ahora, más que nunca, tiene agarrado por el cuello a Paul Spector y puede estrangularlo, como él lo hizo la noche pasada. Si queréis derrumbar o hacer algún que otro cambio en vuestras casas, no lo dudéis, llamad a la policía, ellos os ayudarán. Este comentario tiene una explicación, uno de los agentes va al desván, camina sobre las vigas y el techo cede. Sí has leído bien, el techo se cae literalmente. No siempre se puede tener a la diosa fortuna de tu lado. Este suceso no es bien acogido por Stella y lo único que se le ocurre decir es: “que parezca una inundación“.

 

La cosa aprieta a la policía porque Paul. Sally y los niños dejan la fiesta para regresar a su casa, sin saber que cuando lleguen tendrán una pequeña sorpresa. Nada más abrir la puerta, Paul se encuentra con que la casa se ha convertido en una ducha gigante. Sube al piso de arriba y lo que parece una inundación sin más, se convierte en su mente en algo más. Nada es lo que es. Se da cuenta que alguien está detrás de ese desastre en el que se ha convertido su casa, que han entrado en la casa donde viven sus hijos. Sólo hay un nombre, Stella Gibson. Incluso se percata que hay algo extraño en el pedazo agujero del techo. “El depósito principal se ha desbordado” es lo único que le cuenta Paul a su esposa. “¿Qué vamos a hacer?” pregunta Sally asombrada y también desbordada. Paul le dice que se marche a casa de su madre, noticia que no gusta a Livy cuando se entera que su padre no va con ellos. Cuando su familia se marcha vuelve a entrar en la casa, para confirmar sus sospechas y lo consigue. Pero también se lleva una sorpresa porque encuentra sus cuadernos de dibujos. 

Katie lleva un rato esperando a que Paul se conecte y está casi desesperada. Mientras espera habla con su amiga, que se refiere a él como “Mr Pollón“, mote que no le gusta a nuestra chica. En esta ocasión pone palabras a todo lo que ya nos veníamos imaginando. Le confiesa a su amiga que Paul “lo es todo para mi“. La muchacha se desespera cada vez más, hasta está inquieta. Al final Paul se digna en llamar. Cuando ella le pregunta por qué llama tan tarde la respuesta es escueta: “he estado ocupado“. Ella pregunta, él responde lo que ella quiere responder. Tiene que ser así, la chica debe confiar en él, debe continuar así.

 

 Anderson la llama a Stella y le confirma que hay muchas posibilidades que la chica se suicidara, por las llamadas que hizo y la nota que escribió para su madre. Reed encuentra a Stella junto a la chica del bosque, pensando en Rose y en la investigación de su paradero está llegando a un punto muerto.

 

La joven se deja llevar por los sentimientos al reconocerle que lo echó de menos y que “pienso en ti a todas horas, Todos los minutos del día“. Lo que asombra a todo el mundo y no solo a Katie es cuando él dice que es “bueno” que le duela echarlo de menos y le reconoce que para él el dolor “es placer“. Por las caras que pone Paul, sabemos que a algún sitio oscuro la quiere llevar, no sexualmente hablando, sino psicológicamente. “Quiero que hagas algo por mí” le pide a la muchacha. No es nada del otro mundo, quiere que vaya al hotel donde está alojado, pero no sabe como puede entrar. Katie le confiesa que tiene una copia de la llave, cuando Paul quiere indagar se choca con una frase demasiado simple: “no lo sé, simplemente lo hice“. Chica lista e impulsiva. Momento en el que llega el empujón, no si antes enterarnos que el diario que está escribiendo Katie es un pedido de Paul. Pero algo lo enfada, el sexo y lo lleva a hacer una pregunta: “¿es el mundo un lugar de sufrimiento y dolor, de aflicción y desesperación, o es un lugar lleno de alegría, todo dulzura y claridad?” A partir de esta pregunta comienza a jugar con la psicología de la chica, juega con su dolor por la muerte de su padre que él describe con pelos y señales.

 

 Paul nos da más detalles de su vida: “Mi madre se suicidó cuando yo tenía siete años” añadiendo el dolor de un niño de esa edad: “me dejó solo y abandonado“. Todo deriva en todo Paul quiere que todo derive, en la amiga de Katie, Daisy, a la que llama “sexy” de forma intencionada para despertar los celos de Katie y así enfadarla un poco. Abiertamente le pregunta: “¿Cómo te sentirías si de repente empezara a irle mal?” en todos los aspectos, en los estudios, con los amigos, etc añadiendo “si, de repente, perdiera su atractivo“. Todo hace pensar a Katie que se sumerge en sus pensamientos de la mano de Paul y su seductora voz. Él añade un ataque de ácido algo que para ella “sería demasiado“, a lo que él le pregunta “¿por qué tiene ella que tenerlo todo?” y más haciendo cada vez más mella en la chica. Efectivamente la lleva al lado oscuro y como consejo final: “alimenta tu envidia, Katie. Tu rabia. Es el modo de progresar“. La chica que ya no aguanta un asalto más hace la pregunta del millón: “¿qué es lo que quieres que haga?“.

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