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Análisis del capítulo 1×02 de ‘Outlander’: Confesiones del pasado en Castle Leoch


¿Qué nuevas sorpresas le deparan a Claire en Castle Leach? ¿Se hará un hueco en la vida del s. XVIII? Todas estas preguntas y muchas más tendrán respuesta en el capítulo segundo de ‘Outlander’.

Hoy os traemos el análisis de este nuevo capítulo en el que descubriremos nuevos personajes que se enredan en la vida de Claire Randall.

Claire llega a Castle Leoch, castillo del clan McKenzie. Recuerda como fue visitarlo con Frank. Ahora las cosas han cambiado y mucho, aunque lo peor es no saber ni cuando ni cómo regresará al lado de su esposo.

 

Los recién llegados son acogidos con alegría, sobre todo por una señora mayor que abraza a Ruppert y a Murthag. “¿Qué tenemos aquí?” dice cuando ve a la joven con esas vestimentas tan extrañas. Jamie la presenta como la señora FiztGibbons. Ante la mirada desconfiada de la mujer, el joven le explica la razones de por qué la trajeron con ellos. Como la decisión la tomó Dougal, la mujer dejando a un lado la primera impresión se la intenta llevar con ella para que coma y sobre todo, para darle unas ropas adecuadas. Claire no se olvida de Jamie y le explica a la buena mujer que sus heridas se pueden “infectar”, palabra que vuelve a ocasionarle ciertos problemas, por lo que con paciencia busca las palabras adecuadas para ser entendida. Y lo logra. “¿Eres una encantadora?Le pregunta un tanto desconcertada la anciana al darse cuenta que la recién llegada entiende de curas. Ordena al joven que las siga para curarlo y así lo hace, como para decirle que no a la señora Fitz. Cuando Claire entra en el castillo su mente vuelve a recordar cuando estuvo con Frank por ese mismo pasillo, recuerda el entusiasmo de su marido al entrar. El mismo lugar, las mismas piedras, pero el tiempo diferente.

Todo está preparado para las curas. En un cazo hirviendo están el ajo y la hamamelis para cocer los trapos que Claire pidió a la señora y así, con el buen hacer de la muchacha los deja en unos aposentos. Lo que nadie sabe, ni ellos dos, es que vivirán uno de los momentos más extraños. Para hacer mejor su trabajo Claire destapa la espalda de Jamie, descubriendo así unas horribles cicatrices que la cubren en su totalidad. Ella no puede evitar acariciarlas y como si su mano se transformara en una pluma, sus yemas acarician la piel dañada. Él se pone tenso, incómodo, pero algo dentro de él lo lleva a contarle que fueazotado dos veces en una semana”.

  

 Así entramos en uno de los momentos más “íntimos” entre ellos. Él le confesara uno de los sucesos más terribles de su vida, tanto que todavía ese recuerdo lo acompaña y lo atormenta. Con esas declaraciones Jamie le abre a Claire su vida, pero también parte de su alma. Ella lo escucha atentamente, hasta parece que siente como suyo ese dolor. Él intenta relajar el ambiente con una broma y con un piropo “amable” le dice, ademas de mujer “con buena mano”, aunque la idea de tener el brazo inmovilizado, como le informa Claire, no le hace ni pizca de gracia.

Tu marido es un hombre afortunado” con esta simple frase Jamie derriba las barreras de Claire que rompe a llorar cuando declaraél no está vivo”. Sintiéndose, quizá, culpable la consolará, la abrazará y dejará que llore. Jamie sentirá como propio su dolor. Al separarse sus miradas quedan prendidas, atadas. Son unos segundos que pareces minutos, pero todo se para ante la atracción que sienten, que es lo que lleva a Claire a levantarse. “No debes tenerme miedo” le dice él “ni a nadie más aquí mientras yo esté contigo”, toda una declaración de intenciones que mantendrá con firmeza y que los conducirá en el desarrollo de la historia.

Los acontecimientos en la nueva vida de Claire se van sucediendo desenfrenados. La señora Fitz nos enseñará como se vestían las mujeres de aquella época, aunque no saldrá de su asombro al ver un sujetador moderno. Ya vestida con ropa femenina escocesa del s.XVIII conoceremos a Colum, jefe del clan Mackenzie, señor de Leoch y hermano de Dougal. Será ahí cuando Claire haga un gran descubrimiento: ha viajado en el tiempo hasta 1743. Colum la intentará mantener una charla cordial la forastera. Claire, mediante flashback regresa al s. XX, pero le contará un historia diferente. De momento no tiene a quien contarle la verdad. Dentro de esa mentira, Claire intentará salir de Leoch, algo a lo que el viejo MacKenzie no se opone y le dice como irse. Hay un problema, será dentro de cinco días. Cinco días en los que estará más cerca de Craigh na Dun, más cerca de su casa, más cerca de Frank.

 

Sin quererlo durante la cena, en la que se sentará en la mesa principal en medio de los hermanos MacKenzie y donde conoce a la señora de Leoch, Letitia. Pero cometerá un horrible error, pero dirá en alto lo que todos sospechan: Hamish no es hijo del viejo Colum. Al preguntar por Jamie descubrirá que algo pasa con él, por el modo en que hablan los dos hombres.

Pronto tenemos un nuevo encuentro entre Jamie y Claire, propiciado por ella para ver como va su hombro y llevarle comida. Allí él se vuelve a sincerar con ella cuando le confiesa que “mi cabeza tenía precio” y sabemos que Jamie es: fugitivo, ladrón, cometió obstrucción y es, supuestamente, asesino. Le volverá a contar vivencias duras, por lo que le está confesando que su vida no es fácil ni tan siquiera viviendo con sus tíos. “¿Por qué me lo dijiste?” Le preguntó ella “Tú preguntaste” Respondió él. Es mucho más sencillo “…decidí confiar en ti”. Esta es una de las razones, otra podría ser (para quién leyó las novelas) la soledad de dos personas que no tienen cabida ni en ese tiempo ni en ese lugar.

Con un arranque de genio y mala leche, Claire se enfrentará al hombre que la sigue cada paso que da. Tiene órdenes estrictas de Dougal, quien sospecha que es una espía, además daría su cabeza y no la perdería porque está seguro que Claire miente, pero lo que no sabe es que ella muy pronto se irá. Decidida a mantener su palabra, hará cosas que no sean del interés de nadie. Así es como ayudará a la señora Fitz en la cocina y con las plantas. Será en esos momentos donde ella encontrará la paz y la llevará a conocer a Geillis, otra persona que marcará su futuro, cuando Claire la considere “amiga”.

 

Pero esa misma noche para desgracia de Claire, Jaime pedirá que lo castiguen a él en vez de que sea castiga la nieta de la señora Fitz. Durante el “juicio” Geillis traducirá a Claire lo que sucede, ya que las partes hablarán en gaélico. Claire lo volverá a curar, pero también pregunta ¿por qué? La respuesta que le da es que no quería que pasase por esa vergüenza la muchacha, con la que no hablado. La señora Fitz le agredecerá de corazón lo que hizo por su nieta. Jamie mantiene la mirada fija en Claire, no la separa en ningún momento. “¿No sería más fácil que tú lo hicieras?” Pregunta cuando ella comienza a darle recomendaciones que a él lo sorprenden. La respuesta que obtiene no le gusta, le cae como un jarro de agua fría, Claire se va a lo que él responde: “Ya veo (…) Entonces quizá este es un adiós”. Mientras que ella sonríe de forma nerviosa, el rostro de Jamie está carente de expresión. Pero lo que ellos no saben es nunca será un adiós.

El viejo Colum impide el tan deseado viaje de Claire. La llevarán a la estancia del castillo de Leoch donde había echo el amor con Frank. Su mente llena de recuerdos se bloquea cuando el viejo MacKenzie le da sus razones: “…quiero que retomes el trabajo”. Con esta frase queda todo dicho, Claire no se va de Leoch, el jefe MacKenzie le pide que se quede y continúe con la labor que hacía Davie Beaton: ser la sanadora de Leoch y como huésped de Colum. Cuando la puerta del dispensario se cierra, la vida de Claire queda anclada en el castillo.


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