Series por el Mundo

Allen Leech (Downton Abbey): “Mi sueño es ser como Steve McQueen”


La revista Tvmania publicó el pasado sábado una entrevista a Allen Leech, Tom Branson en ‘Downton Abbey’.

El pasado miércoles 27 de noviembre, Antena 3 estrenaba la tercera temporada de Downton Abbey, serie de factoría británica creada por el guionista Julian Fellowes, ganador de un Oscar en 2002 por la historia Muerte a medianoche, de Robert Altman, que nos adentra en el devenir de la vida de la nobiliaria familia del conde Grantham. Aprovechando su estancia en Barcelona, donde participaba, junto a Elijah Wood, en el rodaje de Grand Piano, el nuevo film del director alicantino Eugenio Mira, entrevistamos a uno de sus protagonistas, Allen Leech, actor irlandés que, en la pequeña pantalla, da vida al revolucionario chófer Tom Branson.

De pequeño fue un León Cobarde, ¿verdad?

Cierto [se ríe]. Cuando tenía 11 años participé en una obra de teatro de mi escuela, El mago de Oz, donde, efectivamente, interpreté el papel del León Cobarde. Cuando acabó la función, se me acercó un hombre para decirme que lo había hecho muy bien. Poco después me enteré de que la persona con la que había hablado era un actor profesional. Fue entonces cuando supe que quería dedicarme a esto. Desde ese momento, mi sueño siempre ha sido ser como Steve McQueen. Se lo dije a mis padres y, tras la sorpresa inicial, me apuntaron a clases de interpretación.

Y no tardaría demasiado en debutar profesionalmente.

Mi primera experiencia profesional fue en el teatro, interpretando Un tranvía llamado deseo. Frances McDormand, la actriz protagonista de Fargo, representaba el papel principal, Blanche Du Bois. Está casada con Joel Coen, uno de los hermanos Coen, directores de películas como El gran Lebowski o lamisma Fargo, y recuerdo que vino al estreno. Evidentemente, estaba hecho una manojo de nervios, pero, al mismo tiempo, era fascinante. Tan sólo tenía 15 años y ya iba a actuar junto a una de las mejores actrices del mundo, frente a uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos.

¿Supo entonces que lo había conseguido?

De algún modo sí, aunque era muy joven y, para mí, tan sólo era mi primer trabajo profesional. Por otro lado, el mundo de la interpretación es muy caprichoso y has de tener golpes de suerte. Por ejemplo, originalmente, mi personaje en Downton Abbey tan sólo iba a aparecer en tres episodios, pero, poco a poco, fue creciendo hasta que se consolidó en el reparto habitual de la serie.

Para un actor, las series de televisión tienen ese elemento azaroso: sabe cuándo empieza su trabajo, pero desconoce el momento en el que los guionistas van a prescindir de él.

¡Sí! [se ríe] Tienes que aprender a convivir con eso. Cuando un actor llega al rodaje nunca sabe si va a ser su último día de trabajo en la serie.

Roma, Los Tudor, Downton Abbey… Parece haberse especializado en las series de época. ¿Le gusta la historia?

Sí, y es como una adicción, contra más cosas aprendes del pasado, más cosas quieres descubrir. Por ejemplo, en la serie Roma interpretaba a Marco Vipsanio Agripa, un importante militar y político. Recuerdo que estaba leyendo el guión y no podía creer que mi papel estuviera inspirado en un personaje de verdad como aquél, que esa biografía tan asombrosa fuera real. Lo mismo con Downton Abbey, donde interpreto a Tom Branson, un chófer con una ideología política muy marcada: un irlandés republicano claramente nacionalista. Aunque es un personaje de ficción, para mí, que soy irlandés, participar en la serie me ha permitido sumergirme en la historia de mi país y descubrir claves del conflicto que hasta ahora me eran desconocidas.

Downton Abbey parece una serie cargada de alicientes para los actores: realización, guión, costumización…

Es verdad. Lo principal, lo que más me gusta de la serie, es el reparto. Trabajar

con compañeros como Maggie Smith, Shirley MacLaine, Elizabeth McGovern,

Hugh Bonneville…, actores de un talento descomunal. Siempre es inspirador, además de hacer que tu labor sea mucho más fácil. Por otro lado, es una serie trabajada hasta el más mínimo detalle, muy cuidadosa con todos los aspectos. Por ejemplo, recuerdo una escena en la que tenía que leer una carta. Abrí un sobre y la carta no sólo estaba escrita a mano, sino en una perfecta caligrafía victoriana. Pueden parecer detalles intrascendentes, pero son los que diferencian una buena serie de una serie extraordinaria.

Esta serie de la nobleza británica se ha hecho tan popular que incluso se organizan ¡rutas turísticas por sus localizaciones!

Sí, sé que algo de eso hay. Creo que han organizado un autobús que recorre las diferentes localizaciones de la serie. ¡Es una locura! Pero es que si no has estado nunca allí, no te puedes hacer una idea de cuán magnífico es el castillo de Highclere, principal escenario de Downton. Un lugar majestuoso.

También hemos podido verle en el primero de los tres capítulos de Black Mirror, una de las series más transgresoras de los últimos tiempos.

Fue una experiencia extraordinaria. Soy un fan incondicional del trabajo de Charlie Broker, su director. Me fascina la mirada que tiene sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos. Aluciné con su anterior serie, Dead Set, así que, cuando me propusieron trabajar en Black Mirror, no le tuve que dar demasiadas vueltas a la oferta. La primera vez que leí el guión, quedé en estado de shock. Definitivamente, Black Mirror es una serie completamente diferente a todo lo que habíamos visto en televisión.

C1_01 Portada TVMania.indd